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La privacidad en la oficina puede convertirse en una necesidad dependiendo de las preferencias y actividades de los trabajadores o la cultura de la empresa.

No todos los espacios de trabajo tienen los mismos objetivos, así como, no todos los trabajadores tienen las mismas funciones. Para retener y atraer el talento, debemos considerarlo y en función de ello, planificar el espacio de trabajo para que cada elemento (muebles, iluminación, decoración, etc.) ayude a satisfacer las necesidades del espacio y los usuarios.

De otra manera, es probable que hayas notado estrés por parte de tus colaboradores, un ambiente laboral inestable y malos resultados. ¿Te has detenido a pensar de dónde puede venir el problema?

Privacidad y productividad, ¿cómo se relacionan?

Cuando no alcanzamos las metas de negocio establecidas, comúnmente pensamos que los trabajadores no son eficientes, que no saben nivelar la carga de trabajo o que no logran relacionarse bien entre las diferentes áreas, provocando conflictos y desinformación.

Sin embargo, debemos analizar a fondo si las condiciones laborales son las adecuadas para que mejoren su rendimiento. ¿Quién delega las funciones? ¿Existe flexibilidad? ¿Los roles están bien definidos? ¿El espacio de trabajo es suficiente y funcional?

También es importante considerar que, hoy en día, las empresas pueden ser muy cambiantes para adaptarse a las demandas de los clientes y ser más competitivas.

Por ello, debemos prevenir otras situaciones que afectan la productividad, como el aumento de la plantilla que puede provocar la saturación del espacio y los recursos, por ejemplo.

Debido a esto, es importante considerar que cada trabajador necesita un espacio para realizar sus funciones pero que, también, de acuerdo a dichas actividades puede tener necesidades específicas.

Estas situaciones hacen que la privacidad en la oficina influya en la productividad laboral de manera positiva o negativa.

Características óptimas del espacio para mejorar el desempeño de los usuarios:

  • ¿El mobiliario es ergonómico y funcional o está desgastado?
  • ¿Entra suficiente luz natural o la iluminación artificial es adecuada?
  • ¿Los ruidos internos y externos afectan la concentración?
  • ¿Los puestos de trabajo están muy ajustados?

 

La privacidad en la oficina se ha diversificado

Cada organización es única, al igual que sus necesidades. Por eso, es fundamental analizar el espacio, las dimensiones y los requerimientos para que el diseño de la oficina responda puntual y funcionalmente a dichas necesidades.

La privacidad en la oficina, es una necesidad que tiene que ver con las preferencias de los trabajadores, sus funciones, su estado de ánimo y la cultura de la organización.

Actualmente, es más común que existan diferentes espacios de trabajo individual, colectivo y colaborativo para ayudar a los usuarios a elegir el entorno ideal donde quieren trabajar.

En ese sentido, los límites de la privacidad en la oficina pueden variar en espacios compartidos, abiertos y cerrados.

Más que una característica, la privacidad se ha convertido en una experiencia, puesto que, sus efectos repercuten tanto a nivel personal y en grupo, como a nivel visual y acústico.

Es decir, la privacidad tiene como objetivo reducir las distracciones, proteger la información o separar puestos operativos de puestos de dirección, por ejemplo.

Sin embargo, los espacios de trabajo como las salas de juntas, de entrevistas con clientes, de capacitaciones, entre otros, también necesitan cierto nivel de privacidad.

En resumen, no se trata de dividir a los trabajadores en cubículos y, a su vez, en oficinas privadas nada más. Sino de:

Diseñar oficinas que ofrezcan privacidad a los colaboradores, definiendo primero la necesidad a cubrir y enseguida qué nivel de privacidad requieren.

Hacerlo de forma eficaz, depende de cómo planifiquemos los espacios para mantener la confidencialidad y la concentración, ya sean oficinas colectivas o individuales.  En Gebesa, recomendamos el siguiente mobiliario para favorecer la privacidad en la oficina:

 

Credenzas

Útiles para almacenamiento, cuentan con amplios cajones o entrepaños y poseen múltiples configuraciones. Algunas son utilizadas como libreros, archiveros o para colocar parte de la decoración de la oficina.

Este tipo de mobiliario es apto para oficinas pequeñas o grandes.

 

Escritorios y mesas de trabajo

Ambos son elementos esenciales de la oficina, pues, sus características deben permitirnos trabajar cómodamente y, de ser posible, integrar tecnología que nos ayude a ser más productivos.

 

Sistemas modulares

Las piezas modulares son ideales para optimizar el espacio en función de las necesidades que se presenten. Por lo cual, son fáciles de configurar, desplazar y adaptar, ofreciendo confort y economizando la compra del mobiliario.

Ejemplos de sistemas modulares son las mamparas y los autosoportables, cuyos diseños pueden ser muy versátiles y sofisticados para ayudar a separar los puestos operativos pero adecuándose a la estética del lugar de trabajo.

Para que los colaboradores puedan desarrollar su creatividad y mejorar su rendimiento, es indispensable proporcionarles espacios de trabajo adecuados.

Las dinámicas de trabajo han evolucionado junto con el compromiso de las empresas de mejorar la productividad y el bienestar laboral, ello implica tener espacios que tengan como objetivo la privacidad en la oficina.

¿Necesitas adecuar tu oficina para hacer frente a estas nuevas tendencias? ¡Empecemos!

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